El tarareo de letras criollas y foráneas, ungió las gargantas de las 266 mil almas que durante tres días de música sacudieron los esqueletos entre pogos y cabeceos, permitiendo que las melodías divagantes se apropiaran de los aires capitalinos y calentaran con voces poseídas y exorcizadas el Festival Rock al Parque en su 16ª versión.