
Fotografía por: Yuliana Betancur
Esa fue la invitación que hicieron varios de los exponentes en el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura a las personas que promueven proyectos culturales en
las ciudades.
Un enriquecimiento cultural que inició el primero de julio y del cual se obtienen
grandiosos resultados, fue la cuota inicial para que se reconocieran los nuevos
retos, los obstáculos y las facilidades a la hora de crear y promover cultura en
Iberoamérica. Por ello, los asistentes al Congreso se vieron en la obligación
de definir el eje temático (Músicas de Iberoamérica, La industria de la música,
Musicalización ciudadana, Música y políticas culturales) que más se relacionara
con sus necesidades e intereses, pues se debía filtrar y distribuir el alto número de
asistentes.
Así fue como en un mismo horario, varias personas se dirigían a espacios
diferentes como el Teatro Metropolitano, Teatro Universidad de Medellín y Plaza
Mayor, a conferencias con temáticas también diferentes pero integradas al tema
central: La Cultura. Allí se reunieron personas con experiencia en los temas a
tratar, que guiaron, fortalecieron o aclararon las ideas que las personas tienen
sobre los contenidos musicales.
La música, de la cual muchos piensan y coinciden en que es el lenguaje universal,
fue el tema del que se habló constantemente en nuestra ciudad por cuatro días.
La gente se programaba, ya fuera solo por el artista que estaban esperando desde
hace mucho tiempo y hasta viajaron de otras ciudades para verlos, sino también
para ir a escuchar a aquellos que ya habían recorrido un camino que unos cuantos
apenas iniciaban.
Fue un intercambio de experiencias, inquietudes y miedos, donde la agüita de valeriana para los más preocupados por todo lo que significa la música y lo que posiblemente deben afrontar, venía siendo las muestras musicales que se habían planeado en diferentes escenarios de la ciudad: San Juan con la Alpujarra, Carabobo, Plaza Botero, Caja de Madera, entre otras, y en las cuales nunca faltó el público dispuesto a conocer las bandas del país y corear las canciones de los artistas de trayectoria internacional.
Cada eje temático abarcó temas importantes de la música, tales como su historia,
su evolución, relación con la situación política del país, del mundo y con las
costumbres de la comunidad de la que surgían, en este mismo sentido, se habló
de la necesidad de generar el amor por la música, por los instrumentos desde
temprana edad, sobretodo, en espacios donde el Estado tiene poca presencia
y hay conflictos, porque de esta manera el futuro de los niños estaría menos
comprometido con la violencia y más relacionado con la cultura del país.
Medellín generó un ambiente conveniente para los músicos y para los interesados
en generar a través de la música no solo bandas, sino también políticas y
proyectos que vinculen a toda una ciudad en torno a este mismo tema y a esta
necesidad. Entre el mundial, conciertos e intercambio de opiniones y experiencias
se finalizó una jornada que deja mucho por generar y fortalecer en la ciudad para
el mundo.
Si desea leer las relatorías de los ejes temáticos del Tercer Congreso
Iberoamericano de Cultura, visite: http://www.iberoamericanocultura.com.co/