Aprende a argumentar en Disney Landia

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Increíblemente hasta la tarde de este pasado viernes 26 de febrero, una gran ansiedad se imponía en el ambiente de la ciudadanía colombiana. Un peso enorme colgaba sobre los hombros de quienes permanecían atentos a las transmisiones, agonía que se prolongaba cuando los canales radiales y televisivos torturaban con una incógnita sobre la esperada decisión de la Corte Constitucional.


Esa espera, concluyó con aplausos de los presentes en el cubrimiento del evento. Se escucharon los vivas y las palmas de las decenas de reporteros, camarógrafos, ayudantes y colados que hacían lo posible por escuchar de primera mano una esperada decisión.

Plano Sur debe decirlo: No hubo mejores enemigos para el referendo reelecionista que los ponentes del referendo. No hubo mejores enemigos para el referendo que quienes financiaron el referendo.  No hubo mejores congresistas para el país que los que modificaron, aceptaron y después votaron a favor de una propuesta totalmente inconstitucional. Y no los hubo –gracias al ser supremo, a la vida, a la pacha mama, al ciber espacio…– porque aún hay, y ojalá haya por mucho más tiempo, una Corte Constitucional que tiene algo de dignidad.  Que aún recuerda su función como máximo estamento de defensa de la constitución del país, y más que de la constitución, del Estado social de derecho.

Sí, porque en Colombia, nuestro país, los promotores del referendo reeleccionista parecen haber estudiado redacción con Goofi. Quienes financiaron la ponencia parecen haber estudiado finanzas con Tío Rico. Y los respetables congresistas y senadores parecen haber estudiado leyes con Mini Mouse.  Gracias a ellos, podemos decir con tranquilidad que en nuestra accidentada vida política como nación, la Corte Constitucional acaba de sembrar una esperanza: aquella que nos indica que es posible sentirse orgulloso de ser colombiano, que nuestra dignidad democrática  puede leerse en clave de honestidad, vale decir,  de no corrupción, lo que abre la puerta para construir un país donde la libertad, la justicia social y los derechos humanos, puedan ser respetados milimétricamente.

Llegó la hora de una democracia aséptica, una a la que el magistrado Humberto Sierra Porto le abrió la puerta, gracias al proyecto de ponencia que presentó a los otros ocho integrantes de la Corte Constitucional -un texto de 437 páginas- que definieron el rumbo justo del imposible referendo. Humberto Sierra Porto analizó los vicios e irregularidades que bordearon al referendo tanto en la forma como en el contenido: exceso en la financiación, el cambio de pregunta a la hora de llevar a cabo la consulta popular y el transfuguismo de cinco miembros de Cambio Radical al Partido de la U, quienes estaban impedidos para votar por el Comité de Ética de Cambio Radical, senadores  fundamentales para lograr la aprobación del referendo en el Congreso. Y estas fueron sólo tres de las cinco irregularidades expuestas por el magistrado Sierra Porto.

El intento de referendo no hacía cosa distinta de proponer nueva cirugía a una carta magna burlada por payasos tristes y mágicos conejos que sacaban de un sombrero argumentos de doble filo, filtros, correcciones convenientes y tropiezos frente a una Corte que pudo demostrar su talante y criterio democrático, en un mar de corruptelas y componendas arregladas.


El himno de Colombia sonó memoria adentro al oír las consideraciones de la sala plena en boca del Magistrado lector, “INEXEQUIBLE” fue la palabra de la alegría, del infinito, de la esperanza. Por fin hubo quien se interpusiera en el camino de nuestra caricatura nacional, donde habrá que saltar de la demagogia y de las fantasías de Word a una merecida paz democrática sin influencia tiránica y completamente excepcional.

 
Comentarios (2)
Es cierto.
2 Domingo, 07 de Marzo de 2010 00:30
Donald
Es cierto, cuando estuve en DisneyLandia me encontré con algunos de ellos. Varios congresistas, Uribe, Santos, Giraldo, José Obdulio y Valecia Cossio... Fueron amistades de conveniencia...
Excelente
1 Sábado, 06 de Marzo de 2010 18:04
Goofy
Me gustó la línea. Buen viento!!!

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