Pepe Mujica y la democracia progresista en Uruguay

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A pesar de los esfuerzos visibles de Tabaré Vásquez para resolver dificultades profundas en materia de educación, salud y política social, José Alberto Mujica recibe un país con retos concretos en materia económica y cultural, retos que delimitó como ejes fundamentales de la acción de su gobierno: el medio ambiente, el tema energético, la seguridad ciudadana y la agenda educativa, darán la pauta para que propios y extraños se formen un juicio de valor sobre los resultados concretos de la presidencia que acaba de comenzar.

 

Mujica es un conocedor de primera línea de la política uruguaya, ya que desde muy joven asistió a escenarios de confrontación en materia ideológica. Para nadie es un secreto que en los sesentas vivió una aguerrida militancia de izquierda al integrar el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro, lo que le costó ser herido de seis balazos y apresado en por lo menos cuatro ocasiones.

Ha sido diputado y senador; entre 2005 y 2008 fue llamado al ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, dejando una huella de popularidad importante, lo que le permitió consolidarse rápidamente como dirigente íntegro del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda “Frente Amplio”.

La propuesta del Frente Amplio, ideada por Raúl Sendic -en los días de la tortura y el confinamiento-, “es la idea de crear una plataforma progresista democrática, no en el sentido de lograr una coalición obrera y campesina convencional, sino por el contrario, una fuerza flexible capaz de empatizar con otros sectores sociales, y así ascender al poder político por la vía democrática –electoral-, y evitar un nuevo desarrollo de la dictadura, que llegó al Uruguay en 1973” afirma el sociólogo Darío Rodríguez Araque al revisar el pasado conflictivo de este sugestivo país.

Mujica está casado con Lucía Topolansky, senadora y nervio fundamental del Movimiento de Participación Popular, al que llegó también luego de integrar el movimiento tupamaro. La historia de ambos esposos permite entender un testimonio de lucha política que empieza a dar los frutos anhelados: el éxito actual del Frente Amplio es el producto de un trabajo colectivo, disciplinado y certero de décadas de trabajo y de fortalecimiento paciente, que se tradujo en las pasadas elecciones de 2009 en 1.105.262 votos alcanzados (47,96%), frente a unos 669.942 votos (29,07%) obtenidos por Luis Alberto Lacalle, representante del centro derechista Partido Nacional.

 

Uruguay, un país con una superficie de más de 176 mil km², entra al escenario geopolítico mundial, según el analista Julián Alberto López, con una fuerza que nadie sospecha, pues numerosos son los asuntos y proyectos que se están agitando en el panorama monetario mundial.

“Es conveniente que Mujica llegue al poder, porque dado el contexto, realiza una labor de contención a la voracidad de los grandes bloques económicos mundiales… la posición política de Pepe Mujica no es revolucionaria en el sentido clásico, es decir, atrás quedó su perspectiva antiimperialista tupamara, además ha renunciado al radicalismo tupamaro. A Mujica se le puede ver como un reformista clásico, no como un reformista de izquierda, sino como uno liberal, que propende, simpatiza y defiende los derechos sociales y políticos” puntualiza López.

Por su parte, Luis Fernando Úsuga, politólogo y experto en temas de integración latinoamericana afirma que “desde el punto de vista de la política de nuestro continente, de la posibilidad de un proyecto latinoamericano conjunto, es un paso adelante en la iniciativa de formar un bloque político verdadero, que ayude a contrarrestar la llegada de los temperamentales dirigentes de derecha (léase Honduras y Chile) con una visión que favorece al expansionismo de las grandes potencias… desde el punto de vista regional, es muy importante sentir a Mujica en el poder, porque equilibra el lado áspero de la diplomacia sudamericana en lo relativo a la unidad”.

Ambos analistas, coincidieron también en un punto sensible de la política exterior latinoamericana. Se trata de la nueva pugna diplomática entre Argentina e Inglaterra, y la proximidad de un conflicto mayor por la posesión y usufructo de las islas Malvinas. Según el especialista argentino en geopolítica, Carlos Alberto Pereyra Mele, existe un choque claro de intereses, dadas las pruebas evidentes que demuestran el cierre de una “herradura militar” en nuestro continente, por parte de la Otan y de EEUU.

Una de las medidas que se pusieron en marcha para sostener las Malvinas como territorio de la Otan, fue el acuerdo firmado en el “tratado de Lisboa” (2005), pacto que vino a legitimar muy sutilmente la posesión de facto de las islas por parte de los ingleses, para llevar a cabo tareas de control y vigilancia a favor de la Alianza Trasatlántica, asunto que se escurre y permanece oculto para las mayorías afectadas.

Según Julián López, allí reside el peso y la importancia de Mujica, “pues se suma al esfuerzo de contener la avanzada política y militar de las naciones más desarrolladas, ayuda también a fortalecer los espacios políticos propios que empieza a encontrar la región para salir de su atraso y de su desarrollo económico asimétrico: la Unasur, la reciente ‘Comunidad Latinoamericana’ aprobada en Cancún, el mismo Mercosur, son instancias vitales para que los pueblos de América Latina hagan respetar su soberanía en todos los sentidos y surjan como protagonistas de su propia historia”.

Mujica juega un papel, que debe entenderse dentro un rol determinado en el ámbito democrático. Los gobiernos de tipo democrático progresista, aclara Fernando Úsuga, no responden a un modelo homogéneo, pues con ellos “no se habla de una revolución con cambios y transformaciones sociales al estilo de Ecuador, Bolivia o Venezuela, es por el contrario, un modelo de estado que favorece la conformación de un sector propenso a la integración latinoamericana, de corte más democrático y liberal”.

Integración ella que no es un invento latinoamericano, pues para sorpresa de algunos, tiempo atrás se están organizando bloques económicos regionales en el orbe entero, La UE le apostó a este camino, y detrás de ella emergen la Unión Africana de naciones, la Unión asiática que está en construcción, la Unión sudamericana, todas ellas compitiendo en franca lid por el dominio y la participación sólida en la economía y geopolítica mundiales.

Mujica tiene ahora en sus manos, una tarea iniciada por el legendario Raúl Sendic, quien en medio de las torturas de la dictadura militar, con colillas de cigarrillos y con su sangre, fue capaz de escribir los documentos económicos y políticos, producto de los cuales surgió la teorización de lo que sería el Frente Amplio, síntesis histórica de las jornadas de lucha del pueblo uruguayo, el mismo al que Mujica deberá servir con entrega absoluta y generosidad democrática.

 

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