Aunque de manera paradójica la película 16 Memorias ha recibido más reconocimiento en el extranjero que en Colombia, rescata 20 años (1945-1971) de la familia antioqueña Posada Saldarriaga, que atesora una época perdida, vista desde lo romántico y lo bello, tal como lo describe Camilo Botero, director y productor del filme.
“Yo, como director, elegí trabajar la infancia por razones digamos un poco prácticas y de gusto personal. Razones prácticas porque en el archivo fílmico de Mario Posada las imágenes más bonitas se desarrollan en los primeros 15 años de la familia, y cuestión de gusto porque soy un amante de la infancia; de esa época perdida que quizás es una idea muy romántica pero me parece un momento importante, y quise apostarle a eso”.
En 53 minutos se desempolvan 33 horas de grabación que Mario Posada, hoy con 84 años de edad y considerado “gran cineasta desconocido en América Latina”, cuidó como memoria de su familia, sin pensar en la riqueza que conservaba. En manos de Botero se transforman en remembranzas de un colectivo que ve hurgadas sus más profundas fibras con las imágenes de niños que viven entre juegos y peleas inocentes. Pensar en la chiquita que ya se creció, los paseos cambiados por los primos y el abuelo que no se despidió, deja un anhelo de la infancia perdida y de lo aburrida que se nos puede hacer la adultez.
La intimidad de los Posada, hecha pública, y la recuperación de un cúmulo de imágenes embellecidas por el pasar de los años, hacen de este documental un viaje de regreso a los atardeceres y vuelos de globos que no se deben olvidar.
16 episodios que recogen 80.000 pies de película (40 cuadros por pie = 7,6 mm por cuadro es decir 400 pies (122 metros) = que son alrededor de 11 minutos) que Camilo Botero y su equipo de trabajo logran montar en una muestra contemporánea galardonada y presentada en más de 23 certámenes, y premiada en 9 ocasiones: ganadora de la Beca de Gestión de Archivos y Centros de Documentación Audiovisual 2006 del Ministerio de Cultura, y de la Beca de Creación de la Alcaldía de Medellín 2008. Además, obtuvo dos premios internacionales en el Miami International Film Festival, entre ellos Premio a la Mejor Fotografía y el reciente logro en los pasados India Catalina 2010, postulado como mejor documental.
Según Botero, “el rescate audiovisual, independiente del formato es valioso, porque es el rescate de una memoria, el rescate de un momento histórico o de una propuesta estética. Lo valioso de rescatar un material fílmico es que es un formato que está en proceso de desaparición, porque está siendo relevado por la era digital”. Por esto, 16 Memorias, como una inserción entre una contemporaneidad y un eventual regreso a los orígenes, impulsa a un repensar del cine, a una validación de lo nuevo y lo innato, donde se le apueste, sobre todo, a la conservación de espacios que se retroalimenten y permanezcan para el disfrute y la convivencia.
Hoy en una de sus últimas proyecciones, rodada en la Universidad de Antioquia, 16 Memorias se postula, según Andrés Arias, cinéfilo-estudiante, como “una perfecta unión entre dos generaciones del audiovisual. Posada, quien capturó las imágenes con una narración y una imagen muy clásica (sin saberlo), por la misma condición de la época en que fue grabada, y Botero como editor joven y educado en el audiovisual contemporáneo quien monta la narración por capítulos”.
Un complemento exitoso que no solo reaviva sensaciones sino que pesa con 60 años de procesos documentarios para vivificar lo que no se quiere olvidar.