
Abrumado, quieto
como pocas veces estoy,
cierro los ojos, sin fuerza,
dejando caer los parpados
y escucho
Ruido…
Las paredes gritan, las de mi patria,
cuenta, lloran… nadie las escucha.
Ruido…
Un grito, estruendoso,
Viaja. Se divide y
rebota en las paredes,
que ya ojadas
se agrietan.
Nadie duerme.
Matices de patriotas
salen y disparan.
La ciudad cementerio se prende
y la fogata, como un cigarrillo,
muere en el cenicero,
basta con un golpecito del índice.
El filtro hace su viaje
y se golpea.
Yaciente en el suelo no importa.
El humo se filtra en los
agrietados muros,
se funde en ellos
y las grietas se cierran.
Ruido…
Murmullos hirientes
se van desvaneciendo
en la sordera de los que habitan.
Es de aliciente ver a travez de este espacio pildoritas como esta poesia