Contra los decretos de emergencia social: nuevamente emerge la protesta popular

E-mail

Este sábado 6 de febrero, en catorce ciudades del país, y tres extrajeras, se llevó a cabo una jornada de protesta contra los decretos emitidos en el último mes bajo el amparo de la declaratoria de “emergencia social” por parte del Gobierno Nacional.

Las principales calles de las capitales fueron el escenario de manifestaciones llenas, al mismo tiempo, de indignación y festividad, de repudio político al gobierno y sentimiento de camaradería y fraternidad, de rabia y optimismo en aquellas grandes cosas que son posibles de hacer al calor de la lucha colectiva. Tal vez pequemos de optimistas, pero no dudamos en afirmar que tras esta jornada lo que ha emergido en nuestro país, de manera patente, han sido las viejas y buenas costumbres de la protesta popular.

Y es que no podía ser para menos, puesto que el ejecutivo prepara cuchillo y tenedor para merendarse la salud de los colombianos: por una parte, restringe el plan obligatorio de salud (POS), limitando los beneficios del mismo a millones de personas que no pueden acceder a un servicio médico de calidad de manera privada, al par que se ataja cualquier acción individual o colectiva a través de las tutelas, las cuales, como bien sabemos todos, en un 75% están destinadas a hacer efectivo el derecho fundamental a la salud de las y los colombianos. Por otra parte, mientras se ahogan los derechos de la población en el mar de beneficios privados de las EPS, para prevenir cualquier desacato a la misma, el gobierno expide otros decretos amarrándole las manos a los médicos, para que estos no puedan recetar ni medicamentos ni exámenes ni tratamientos por fuera del marco del POS, “en perjuicio de la sostenibilidad del sistema financiero de salud”. ¡Vaya muestra de cinismo por parte del gobierno, que confiesa sin sonrojarse que las cuentas del Estado valen más que la salud de millones de personas, y que la profesionalidad y ética de los médicos! Claro, esto porque el  NEGOCIO DE LA GUERRA necesita siempre más y más recursos estatales, y estos no van “en perjuicio de las finanzas públicas”.

Lo más valioso, con todo, ha sido la masiva respuesta social y popular a esta verdadera contrarreforma asesina de la salud de los trabajadores y la sociedad en general. Para empezar, los estudiantes del área de la salud (medicina, odontología, enfermería y salud pública), como no se les había visto en varios lustros, han hecho una labor magnifica de discusión social y académica sobre el carácter altamente lesivo de los decretos expedidos, no sólo respecto a su trabajo profesional, sino también, y más importante aún, respecto a un legitimo derecho humano, cual es el de la salud. Los estudiantes universitarios han dado muestra nuevamente de su alto compromiso ético con el pueblo colombiano, que a través de sus impuestos, costea con mucho esfuerzo la educación de los noveles profesionales. Igualmente los profesores, decanos y hasta asociaciones médicas han aportado sus saberes y trabajo para contribuir a este movimiento masivo de protesta social. Por último, las organizaciones sociales, y nosotros los ciudadanos de a pie, hemos respondido afirmativamente a este llamado de los trabajadores de la salud en defensa de nuestro derecho, demostrando nuevamente aquella hermosa verdad que, en su momento trágico, manifestará el mártir chileno Salvador Allende: la historia la hacen los pueblos.

El gobierno, durante lo que va corrido del presente año, ha iniciado una carrera maratónica contra la salud de la inmensa mayoría del pueblo colombiano, cerrando todas las vías posibles al acceso a un sistema de salud que, no por ser deficiente en múltiples sentidos, deja de ser vital para la supervivencia de la ciudadanía. Los cánticos coreados por las y los manifestantes, estudiantes del área de la salud, profesores de la misma, médicos, pacientes, estudiantes y organizaciones sociales y populares no podían ser mas claros respecto al significado de las medidas  emitidas por el gobierno cuando, por ejemplo, gritaban a coro apretado: “una EPS se balanceaba sobre la cama de un paciente, como el paciente no se moría, fueron a llamar al presidente”. Es la manifestación de una conciencia social y popular que mantiene los ojos y oídos aguzados para no permitir ser engañada por la maquinaria propagandística de la burguesía nacional, que a través del gobierno apalanca estas reformas, en pro de sus beneficios privados.

A través de las redes sociales, de los mensajes de texto, de los foros de discusión académica, de los mítines y manifestaciones callejeras, se ha venido preparando, en poco tiempo, las condiciones para una movilización social permanente en defensa del derecho a la salud. Por nuestra parte, creemos sinceramente que esto es sólo el inicio de un verdadero movimiento de masas que tendrá un fuerte impacto en la vida política del presente año, marcada por intereses burocráticos y hegemónicos de una oligarquía empotrada en el poder estatal gracias a sus para-partidos, que a través del para-militarismo, han para-concienciado la sociedad a su imagen y semejanza, hecha con trazos de mafiosos, sicarios, prepagos y sapos (universitarios o no), que promueven los mass media.

Catorce ciudades se han manifestado hoy masivamente, en un abrebocas de lo que está por venir. Miles de gritos ahogados durante mucho tiempo han vuelto a estremecer la conciencia pública del país. Calles llenas de música, de carteles, de volantes, de jóvenes combativos caminando al par de viejos casi exangües pero igual de valientes que ayer, y que mañana. Todos y todas con la conciencia y el sentimiento de que, aún en estos momentos tan convulsionados y oscuros para nuestra historia nacional y para los trabajadores, verdaderas víctimas del capitalismo neoliberal introducido a sangre y fuego en Colombia, aún en estas condiciones, decimos, hay que sonreír, porque vamos a luchar, y la lucha popular es una rabia y una fiesta, es una furia y un baile, es la indignación y la epopeya, es el escenario en que se conjugan todas las contradicciones en su mas original combinación.

Sí, la “emergencia social” ha hecho emerger otra cosa, casi olvidada en los últimos tiempos. Un fantasma vuelve a recorrer el país: el fantasma de la protesta popular y la unidad social.

 

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Asunto:
Comentario: