Santos I o Uribe III

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Juan Manuel Santos, actual electo presidente de Colombia, llegó al poder gracias al oportunismo de sus discursos que apuntaron siempre hacia una constante lealtad a lo hecho por el carismático y “moja medios” presidente Álvaro Uribe Vélez, hombre que en sus ocho años de gobernabilidad nacional arrasó con los picos de popularidad y aceptación entre una mayoría, innegable, de la población colombiana.

Santos que en primera vuelta cosechó 6´758.539 votos y, en segunda vuelta, apabulló a su rival Antanas Mockus con 9´004.221 sobre 3´588.819 votos, ratificó que es un jugador experimentado en la política y que sabe mover las “fichas” para llegar a donde quiere, pues, a pesar de nunca haber conseguido un cargo burocrático por medio de los votos, supo que la fuerza del Uribismo lo encasillaría en la Casa de Nariño.

El ex ministro de Defensa en el segundo período de Álvaro Uribe Vélez ha sido como la estampilla la “Chinchilla” del álbum de chocolatinas, escaso, es un personaje que ha deambulado de gobierno en gobierno cazando poder, nombre, prestigios y puestos. En 1991 durante el gobierno de César Gaviria se desempeñó como Ministro de Comercio Exterior; entre 1995 y 1997 hizo parte del triunvirato de la Dirección del Partido Liberal, retirándose para presentar su pre-candidatura para la presidencia; en el 2000 se convirtió en el Ministro de Hacienda y Crédito Público, durante el fin del gobierno de Andrés Pastrana; y en 2006, luego de retirarse del Partido Liberal para hacer parte del Partido Social de Unidad Nacional –U–, fue designado como Ministro de Defensa.

Al observar su itinerario burocrático y su forma de moverse en la política, cabe la pregunta de si ¿Juan Manuel Santos será la continuidad de Uribe o, más bien, Santos impregnará al país con un sello propio y autónomo? Para responder a la pregunta, PLANO SUR habló con analistas políticos que develaron el proyectar de los siguientes cuatro años.

Continuismo o no continuismo: esa es la cuestión

Si el pueblo se aferra a lo que dijo Juan Manuel Santos, minutos después de conocerse el fallo en contra de la reelección de Álvaro Uribe, cuando lanzó su candidatura presidencial, Santos es la continuidad: “la mejor manera de mostrar nuestro agradecimiento es construir sobre lo avanzado. Por eso quiero ser Presidente de la República. La continuidad de las políticas del presidente Uribe está en juego. No podemos reelegirlo otra vez, ¡pero vamos a reelegir la seguridad democrática, la cohesión social y la confianza inversionista! Sobre estos tres pilares, ¡avanzaremos hacia la prosperidad democrática, prosperidad para todos!”.

Gonzalo Medina, periodista y magister en Ciencias Políticas, asevera que el continuismo del que habla y se jacta Santos es real, pues en materia política y económica no habrán mayores cambios: “el modelo político de Juan Manuel Santos va a ser el mismo de Álvaro Uribe, es decir, va a estar basado en la llamada seguridad democrática, va a estar orientado a lo que ellos siempre han llamado la lucha contra el terrorismo, actitud cerrada frente a un eventual acuerdo humanitario; y el modelo económico va a ser el mismo, con algunas modificaciones. Seguirá siendo el modelo económico neo-liberal”.

Si el mandato de Juan Manuel Santos es una prolongación del de Uribe, esto quiere decir que el dinero nacional y los impuestos seguirán direccionados, con privilegios, hacia la armamentización de las Fuerzas Armada y Pública; se continuará con la lucha incesante hacia un solo flanco, privilegiando así, la agenda de lucha contra el terrorismo sobre la agenda de la defensa de los Derechos Humanos y el mercado estará abierto para que la mano invisible importe tecnología e insumos, emplee mano de obra local y exporte su producción a países de primer mundo.

Sin embargo, Medina considera que puede haber distanciamiento entre Uribe y Santos por la disputa de poderes regionales y locales, o como el politólogo la llama “una lucha de élites” entre la burguesía antioqueña con poderes económico, comercial y financiero representada por Álvaro Uribe Vélez y la burguesía bogotana que simboliza la centralidad nacional encarnada en Juan Manuel Santos.

León Valencia, analista político y columnista, por su parte, afirma que a pesar de la posible continuidad en temas como la Seguridad Democrática, la lucha contra las Farc y el manejo de la economía, el gobierno de Santos “va a ser un gobierno más de sello propio que de continuidades”, ya que, según Valencia, el electo mandatario se va a desempeñar mejor que Uribe en ámbitos como la defensa de los Derechos Humanos, las relaciones internacionales y los vínculos con las instituciones y los aparatos de justicia.

“En el tema de Derechos Humanos, Juan Manuel Santos se va a desempeñar mejor que el gobierno del presidente Uribe. Va a tener mayor atención a las exigencias que le hace la comunidad internacional”. Asímismo, “algunos temas en los que van a evidenciarse cambios son en los de relaciones internacionales. Se evidencia ya una postura en dirección a crear confianza entre los gobiernos vecinos, buscar reconciliaciones, nombró una canciller –María Ángela Holguín– de un talante distinto a los que han sido cancilleres en el gobierno de Uribe. Ha buscado una modificación de relaciones exteriores poniendo un ojo especial en la región de América Latina y Europa, buscando dar la impresión de no estar muy atado a la agenda de Estados Unidos”, analiza el columnista Valencia.

La Unidad Nacional y el papel de la oposición

“Mi Gobierno será de inclusión, los invito a construir una gran alianza para el trabajo y la pobreza”, afirmó entusiasta y victorioso Juan Manuel Santos, el 30 de mayo, cuando ganó la primera vuelta para la candidatura presidencial. Con esta sentencia hacía un llamado a los partidos políticos filiales y opositores a unirse al bando ganador y tomar el bus con rumbo a la fusión uribista-santista. Pero, para algunos politólogos y políticos, este discurso no es más que simple retórica y propaganda publicitaria.

Gonzalo Medina asegura que “la propuesta es vacua, es más de discurso. Es más de encubrir lo que ha sido característico de quienes han detentado el poder en Colombia […] se le ha tratado de dar mucho realce a algo que tiene más una pretensión clientelista”. Es decir, el discurso de Juan Manuel Santos, según el análisis de Medina, busca dar legitimidad política al Partido de la U, intenta amainar los efectos contraproducentes que produjeron los gobiernos de Uribe (escuchar audios) y encarrilar la diversidad de opinión hacia un único rumbo.

 

Jorge Gómez Gallego, diputado de la Asamblea de Antioquia por el Polo Democrático Alternativo –PDA– y socio fundador de la “Escuela de Formación Política y Sindical Raúl Eduardo Mahecha”, encuentra en el discurso de Santos un contenido limitado y restringido, en especial, frente a la oposición democrática.

“Los síntomas que ha evidenciado el equipo de Juan Manuel Santos en concreto con la oposición de izquierda en Colombia, ha manifestado una intensión de coartación no por la vía de aplastarla, sino por la vía de espejismos e ilusiones para aplacar la posibilidad de enfrentar dicha oposición”, considera Gómez. Síntomas que se ven expuestos, según el diputado, “en el nombramiento de Angelino Garzón, como su formula vicepresidencial, representando de una u otra forma a la izquierda en ese gobierno; coartación de dirigentes importantes del sindicalismo, a través de ofrecimientos que ha dispuesto el propio Angelino, y que han conducido a presidentes de las centrales obreras como Julio Roberto Gómez hacia el apoyo de Juan Manuel Santos y hacia la defensa de este gobierno ante la asamblea de la Organización  Internacional de Trabajadores –OIT– en Ginebra, celebrada recientemente; y la aceptación de la propuesta que hizo Gustavo Petro de establecer unas mesas de diálogo sobre  temas de gran importancia pero que, certeramente, el gobierno de Juan Manuel Santos no está en la capacidad ni en el interés político de resolver, como lo son el tema del agua, los desplazados y de la tierra en Colombia”.

Ante estas consideraciones que la oposición observa que Juan Manuel Santos ejecuta sobre ellos, el PDA fijó que el partido seguirá siendo una fuerza de oposición, dado que, el mandato de Santos será, bajo su punto de vista, político, económico y socialmente idéntico al de Álvaro Uribe Vélez. De igual modo, como sentencia el diputado Gómez, al observar el accionar y la retórica de Santos, “el gobierno tiene como política coartar la oposición y ponerla a su servicio”.

Por lo visto, Juan Manuel Santos seguirá el camino que ha tajado su antecesor y no buscará cambios en los ámbitos político y económico que le puedan traer golpes de opinión. Lo que sí debe preguntar es ¿cómo manejará temas álgidos en los que los Derechos Humanos se vieron y ven violentados en Colombia?, ¿parapolítica, falsos positivos y desapariciones?, ¿qué lenguaje acuñará para referirse a sectores de izquierda y de oposición?, ¿cómo se verá afectada la libre expresión y los medios de comunicación?, ¿cómo serán las relaciones internacionales?, ¿las relaciones con los países vecinos? Amanecerá y veremos: esa es la cuestión.

 

Por. Plano-Sur

 
Comentarios (5)
sobre lo buen jugador en la politica de santos
5 Martes, 10 de Agosto de 2010 11:20
HeKeIsDa
lo importante de un politico no es como juega, sino como hace cosas que beneficien a su pais.


los juegos deben limitarse a los campos de futhbol, la politica no es un juego, la politica y mas gobernar es demostrar que somos mas capaces que todos, mas ecuanimes que todos, mas buenos que todos, mas esclarecidos que todos, mas generosos que todos y en fin siempre demostrar ( no mostrar) ante el pueblo lo mejor de cada uno de nosotros mismos.

que no sea tan solo una imagen formada mediaticamente, sino una imagen fundamentada en la realidad de la que deben gozar los gobernados.
Santos I
4 Miércoles, 28 de Julio de 2010 09:07
kaiyomaruk
Aunque Juan Manuel Santos siga con muchas políticas que ejerció Uribe en sus dos períodos, Uribe pondrá su "sello propio" como ustedes lo llaman.
Santos es un hombre de familia fuerte en el país, de familia burguesa colombiana que siempre se ha encontrado en el poder, en la política y en los medios de comunicación. Santos será mucho peor.
Voluntad de Dios...
3 Sábado, 24 de Julio de 2010 08:52
Sem. Sebastián Gómez
Interesante el artículo pero hay que dejar muchas cosas, también, a la voluntad del Señor...
No quiero ser mal interpretado, pero yo como futuro sacerdote tengo que darme cuenta de la situación que agobia al país y ayudarlo desde la oración continua por él, para que la conciencia y el corazón de nuestros "gobernantes" esté lleno de HUMILDAD, PACIENCIA, HONESTIDAD, TOLERANCIA Y PAZ...
Ante todo, que se haga la voluntad del Señor... Pues, claro está, para los que creemos en Dios.
¡Gracias!
Uribe III
2 Sábado, 24 de Julio de 2010 01:59
El Felo
Como en una ocacion lo dije, uribito sigue moviendo hilos tras las bambalinas.
Y gracias a esta gran patria nuestra, donde la ignorancia puede más, habra que esperar a que amanezca y poder ver que tan mal estamos y como carajos haremos para levantarnos, si es que algun día somos capaces de tener el valor de levantarnos.
Opinión
1 Sábado, 24 de Julio de 2010 00:22
Claudia Medina
Los "milagros" para Uribe no se harán esperar:
1. Santos cuidando su espalda, es decir, cuatro años más de impunidad.
2. Un pueblo que olvida con facilidad.
Serán sus cartas a favor, con las cuales continuará ejerciendo la Presidencia de Colombia detrás de Cámara, mucho peor. ¡Qué pesadilla!

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